Me siento extrañamente nostálgica. Recordando los besos de las mañanas cafeteras.
Hoy me siento extrañamente triste, recordando.
Los recuerdos que invaden mi alma tienen que ver con muchos colores; tienen largas pestañas, un acento arrastrado y una mirada olvidada. Mis recuerdos tienen manos de guitarrista, y su alma tiene ritmo de bambuco.
Estos recuerdos de aquellos libros que deja la vida.
Al menos espero que su vida se cubra del bienestar del olvido.
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