sábado, 25 de abril de 2020

Sentados en el andén

Me siento en el suelo junto a mis compañeros de vida, ¿estaré cometiendo un pecado? Tal vez lo veía desde esa perspectiva, tal vez sentia miedo de ser arrestada. Al ser una mujer no tan mayor al grupo social, ¿Qué pensarán mis vecinos? Ahora que extrañamos a la antigua vida, y a las visitas de nuestros amigos, ¿tendremos la oportunidad de ser redimidos por ellos? Tal vez no. La vida acentúa con mas fuerza la soledad, la independencia (el camino del mago para ser sabio) somos hijos de la incertidumbre, del devenir de las bestias. Ahora somos seres imaginando futuros alternos, lugares no tan hostiles... La hostilidad y la miserabilidad es la constante de una sociedad sumergida en la opresión. Sometida en decir mentiras para apalear a quien dice una verdad, somos miserables. Esto no va a cambiar, solo nos dejaremos de dar besos al saludarnos.

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